Cuando hablamos de Altas Capacidades Intelectuales existe una tendencia a relacionarlas con los niños, en detrimento de las niñas. Sin embargo, diversos estudios ponen de manifiesto la existencia de estas capacidades tanto en ellos como en ellas, pudiéndose igualar o incluso superar el número en función de la etapa del desarrollo en el que se encuentren.

Durante la Educación Primaria estas capacidades pueden aparecer en igualdad tanto en niños como en niñas, incluso éstas pueden superarlos en lo que a destrezas verbales se refiere. Esta ventaja de las chicas sobre los chicos también puede observarse durante la Educación Secundaria Obligatoria, donde el desarrollo madurativo de ellas suele ser más rápido. Sin embargo, es común encontrar que, durante esta etapa, las chicas dejan de ser “tan visibles” en cuanto a las altas capacidades intelectuales.

¿Qué nos dicen los datos estadísticos?

En España tan solo el 0.10% del total del alumnado son niñas identificadas con alta capacidad intelectual, un 36% del total de este colectivo.  Según el último Informe sobre la Educación en España, curso 2015-16 (MEC, 2017), los datos sobre el total de alumnado identificado con alta capacidad son los siguientes:

Como podemos observar, el porcentaje de niñas frente a niños es menor, acentuándose además esta diferencia, según la etapa educativa en la que se encuentren (siendo el número de chicas menor conforme aumenta el nivel educativo).

¿Por qué las chicas con AACCII dejan de ser visibles?

Se ha demostrado que el número de niñas con altas capacidades es parejo al de los niños (Silverman, 1986c), pero las niñas tienden a camuflarse más. Las estadísticas demuestran que las niñas son discriminadas tanto por parte de los maestros, como por los padres y los propios programas de enriquecimiento, lo que va en detrimento del propio autoconcepto de las niñas. La identificación temprana es vital, antes de que se esfumen en los cursos superiores (Friedrichs, 2012).

Numerosos especialistas en Altas Capacidades Intelectuales coinciden en afirmar que las chicas se esconden: “ellas se camuflan e intentan pasar desapercibidas, sacrificando su potencial, para no destacar y tener problemas sociales”. Otros refieren “uno de los problemas encontrado es el miedo o rechazo al éxito que presentan las niñas. Ellas les dan más importancia a las relaciones sociales que al éxito académico. La mayoría de las veces prefieren ocultar sus capacidades ante el posible rechazo social (Fernández y Sánchez, 2019)”.

Ante esta disonancia socio-académica, según Puyol Pérez (2010), las niñas pueden presentar tres tipos de respuesta:

  • Desinterés por el enriquecimiento académico. Ocultan y frenan su desarrollo intelectual a cambio de mantener buenas relaciones sociales. Es la más frecuente y la más perjudicial.
  • Se centran en el desarrollo intelectual a costa de la angustia y el desequilibrio emocional, ya que mantienen pocas relaciones sociales.
  • Tratan de alcanzar el equilibrio entre lo académico y lo social. Es la opción más difícil, pero la más sana.

Un estudio realizado por Universidades de prestigio revela información acerca de cómo se perciben las niñas y cómo las perciben sus educadores, la familia y la escuela: A una edad tan temprana como los seis años, las niñas se vuelven menos propensas a asociar la brillantez intelectual con su propio sexo y tienen a rehuir las actividades que se cree son para niños ´muy inteligentes´. Además, señala: “Los nuevos hallazgos muestran que los estereotipos de género afectan a las decisiones de las niñas en una edad increíblemente temprana”.

Así, no existe un mayor número de chicos con altas capacidades intelectuales que de chicas, sino que hay una menor detección y/o diagnóstico de las mismas, debido a los obstáculos que puedan presentarse o al malestar que perciben las chicas que pudiera suceder al demostrar sus altas capacidades.

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